
Programa para una tarde de lluvia: leer El loco impuro al mismo tiempo que leo Memorias de un enfermo de nervios. Seguro que me acordaré de Leonora Carrington y luego de sus caballos y de los ojos malignos de un doctor español en la España de la Guerra.
Tomaré mucho té, me abrigaré con una manta verde y seguiré leyendo, con toda la lluvia frente a mí.
No suena mal.
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